sábado 3 de julio de 2010
Ní se qué puse, menos vo
miércoles 26 de mayo de 2010
¿Y qué tal si todo fue planeado?
“oh que gran presidenta la que hemos elegido” apoya al pueblo, no prefiere a la clase alta.
Fue muy insensato de parte de los diputados, poner un aumento de buenas a primeras entrando apenas a trabajar… sinceramente me parece demasiado insensato, a un nivel sospechoso. Además a pesar de que los medios no lo anuncian directamente, la mayoría de los diputados que buscan el aumento son liberacionistas.
Si yo fuese presidente, con el objetivo de lograr una gran empatía de la gente, coordinaría un plan con mi bancada de diputados en la asamblea para que apenas iniciando su trabajo presentaran un aumento en sus propios sueldos, lo cual generaría un gran rechazo de parte de la población. Entonces yo, como presidente, llego y me pongo en desacuerdo con mis diputados, para de esta manera quedar ante el pueblo como la gran mujer que se pone a favor de este y en contra de los diputados que solo piensan en su beneficio propio.
¿Estrategia para ganarse al pueblo?
Es posible.
Lo más importante es: ¿qué vendrá después?
sábado 8 de mayo de 2010
Mi mundo feliz.
sábado 6 de marzo de 2010
La mediocridad está en nosotros, los estudiantes.
No es extraño encontrar pleitos interminables en foros donde los estudiantes de las U publicas y los de la U privadas se masacran unos a otros peleando por cual universidad es “mejor”.
Y al parecer el consenso al que se llega después de largas discusiones y extensos post en un foro, es al que la calidad de un profesional ya graduado, es independiente a su universidad de procedencia, en lo que concuerdo. Pero me parece que es la calidad de la preparación profesional donde tienen ventaja algunas universidades sobre otras.
Si bien es cierto, cada universidad tiene sus pros y sus contras, sus profesores buenos y profesores malos, sus cursos fáciles y difíciles.
Lo que tengo que decir acerca del tema es que al fin y al cabo la calidad o mediocridad de una universidad queda en responsabilidad de los y las estudiantes. Ya que está en cada universitario escoger y demandar por una buena preparación profesional, exigir evaluaciones de verdad que comprueben si de verdad conocen los contenidos y no nada más los “conceptos clave”.
Independientemente de la universidad, está en los estudiantes de esta velar por la mejor preparación posible, porque los cursos no se pasen con solo asistir, donde no se regalen las notas, cursos que representen un verdadero conocimiento para el estudiante y trabajos con cierto nivel de dificultad.
Pero, ¿cuál es la cruda verdad?. Que para muchísimas personas lo más importante es obtener el título rápido y sin complicaciones, sin preocuparse por la verdadera calidad de la educación que está recibiendo, siendo indiferentes si un curso prácticamente se lo regalan, si los trabajos de “investigación” pueden copiarlos y pegarlos de cualquier web. Y esto es lo que le da una muy mala imagen a una universidad.
Por ejemplo la gente que teniendo todas las posibilidades y facilidades para entrar en una universidad pública (que además es más barato), prefieren entrar a una privada porque “¿para qué complicarse?”. Gente así es de la que yo esperaría se opusieran a un aumento en la dificultad en las pruebas y de más y más complicados trabajos, ya que la prioridad es obtener el título para trabajar YA, y no que tan bien salgan preparados.
Un estudiante está en todo su derecho de exigir una preparación de mayor calidad, y con más razón si paga grandes sumas de dinero por ella.
No trato de discutir aquí la “calidad de persona” o la responsabilidad o como quiera llamarle, de los estudiantes de U privadas o públicas. No podemos generalizar, yo mismo he conocido muchísima gente mediocre en la Universidad de Costa Rica, así como también excelentes estudiantes de universidades privadas.
Las universidades públicas tampoco salen libres de esto, pero insisto el problema está en nosotros los estudiantes, más que en los profesores o la administración.
Lo que realmente me preocupa es en carreras como medicina, odontología, enfermería, psicóloga, etc; donde la vida o aspectos importantes de ella lleguen a estar en manos de estos profesionales preparados mediocremente y que gracias a esto el paciente salga perjudicado gravemente.
Tampoco quiero pretender aquí que las universidades públicas son los modelos perfectos de educación, por supuesto que no, tienen mucho que avanzar y aprender, y por supuesto que se puede encontrar mediocridad entre sus profesores y en muchísimos alumnos.
Pero mientras esta “cultura de mediocridad” nos invada e inunde, nunca podremos mejorar la calidad de nuestras universidades porque: ¿Para qué complicarse?...